INFO
Últimas noticias
Artefaktua
Info
Deportes
Cultura
Agenda Cultural
Opinión

Pablo Laso recibe 5.000 euros de multa de la Euroliga por criticar a los árbitros

El preparador gasteiztarra ha sido sancionado «por comentarios sobre la actuación arbitral de conformidad con el artículo 24.2.c) del Código Disciplinario de la Euroliga de Baloncesto», por sus críticas tras el duelo ante Olympiacos, en el que Saski Baskonia perdió en la prórroga por 101-102.

Pablo Laso se mordió la lengua por el arbitraje en el duelo ante Olympiacos, y pese a todo se ha ganado una multa. (Raúl BOGAJO | FOKU)

La Euroliga anunciaba en la noche del miércoles una ristra de sanciones por distintos motivos a jugadores, entrenadores, directivos y clubes, y entre los «agraciados» está el técnico de Saski Baskonia, Pablo Laso, al que la competición le «rascará» 5.000 euros de su bolsillo por sus críticas al arbitraje en la previa del encuentro de los gasteiztarras frente a Panathinaikos, en referencia al trabajo de los colegiados en la jornada anterior, contra Olympiacos, un duelo en el que los gasteiztarras cayeron por 101-102 en la prórroga.

Según reza la propia Euroliga, «el entrenador Pablo Laso del Baskonia Vitoria-Gasteiz ha sido sancionado con una multa de 5.000 euros por comentarios sobre la actuación arbitral de conformidad con el artículo 24.2.c) del Código Disciplinario de la Euroliga de Baloncesto».

En concreto, Pablo Laso recordó algunos errores arbitrales del pasado martes ante el Olympiacos como una canasta anulada a Chima Moneke por falta previa o la quinta falta personal señalada a Kamar Baldwin en la recta final. «Y podría decir algunas más», dijo, sonriendo irónicamente, atisbando ya que le iba a caer una multa encima.

En aquel partido, así como frente a Panathinaikos 48 horas más tarde, uno de los colegiados encargados de arbitrar fue el francés Mehdi Difallah, un árbitro que asiduamente pita en los partidos de los equipos helenos, algo que también levantó suspicacias en aquella rueda de prensa previa. «Un amigo griego me ha dicho que pita Difallah, que le suele pitar mucho al Panathinaikos», indicó con sorna el técnico baskonista.

Proyecto de futuro

En otro orden de cosas, en la reunión de hace escasos días entre los accionistas de la Euroliga, entre los cuales se encuentra Saski Baskonia, no se llegó a ninguna decisión, pero pronto habrá que discutir sobre el plan de ampliación que plantea la competición, que elevará el número de participantes de 18 a 20 equipos.

Esto ya crea una encrucijada: seguir con el formato actual de liga de todos contra todos a doble vuelta o formar dos grupos. Si la Euroliga no cambia su formato supondría un total de 38 rondas y nueve semanas dobles, amén de que el inicio de la próxima temporada tendría lugar apenas una semana después de finalizar el Eurobasket –cuya final se disputará el próximo 14 de septiembre–, en un contexto de un calendario ya de por sí saturado, que provoca las protestas de los propios clubes al tener que gastar más en plantillas más largas con un número mayor de viajes y mayor peligro de lesiones, con el añadido de tomar una decisión sobre los equipos rusos, todavía vetados por la Euroliga, por más que el CSKA de Moscú sea uno de los 13 propietarios de la competición.

La alternativa que se plantea sería un formato con dos conferencias de 10 equipos cada una, donde todos jugarán 18 partidos contra oponentes de la misma conferencia y un partido con cada equipo de la otra conferencia, la mitad de ellos en casa y la otra mitad fuera. A resultas de ello, el número de semanas dobles se reducirá a cuatro. Se trataría de un calendario mucho más manejable, pero con menos partidos en casa, lo que en muchos casos también significa menos ingresos.

Además, los clubes de la Euroliga volvieron a hablar de los planes de la NBA en Europa y el Maccabi pidió por segunda vez que los partidos de la Euroliga vuelvan a Tel Aviv. Esta demanda fue rechazada por el resto de la liga con clubes como Panathinaikos y Bayern expresando sus dudas sobre toda la situación en Israel, sin que ello suponga de ninguna manera que el conjunto hebreo corra peligro de ser expulsado de la competición.